Blanca Flor Aguilar de Díaz

Blanca Flor Aguilar de Díaz nació el 14 de mayo de 1946 en Florencia Caquetá, hija de Luis Ángel Aguilar y Magdalena Vásquez de Aguilar, fue la segunda de nueve hijos. Vivió en diferentes lugares del territorio nacional, de su tierra natal fue a Bogotá, también vivió en Calarcá, Cajamarca, Mesitas del Colegio, Espinal, e Ibagué. Esposa de José Joaquín Díaz, madre de 5 hijos: Maryluz, José Fernando, María Lupe, Carlos Andrés y Clara Esperanza; abuela de 7 nietos.

Blanca Flor Insed

Realizó su primaria en la Escuela Uribe Uribe de Calarcá (Quindío); y la secundaria en el Colegio Americano de Espinal, y en su interés por la búsqueda del conocimiento y la accesibilidad de los demás a la educación, aun siendo estudiante se desempeñó como profesora de matemáticas.
En Ibagué estudió Contabilidad General en el SENA, estuvo en los coros del Tolima, y a su vez buscó sacar a su familia adelante, trabajando en Hotel Suiza, Droguería Colony, en radiología con el Dr. Guzmán Molina.

En 1980 llega al Instituto Nacional de Servicios Educativos – INSED y empieza a trabajar como secretaria. El 13 de septiembre de 1983 se pone al frente del INSED como dueña, y gestiona la ampliación de licencia para los municipios de Mariquita, Honda, Fresno, Líbano y Ambalema en el norte del Tolima; y Chaparral, Guamo, Espinal, Purificación, Natagaima, Prado y Planadas en el sur.

En el 84 amplió los servicios de locución y periodismo, y secretariado, y abrió sedes en Armenia y Calarcá, y en el 87 abrió cursos de sistemas.
Trabajó hasta el 2014 en la institución, promoviendo siempre los principios de excelencia académica, ética intachable, disciplina, honestidad, y ante todo un espíritu crítico en todos los miembros del INSED.

Blanca Flor fue alguien muy apasionada por el arte, adoraba cantar, la fotografía, y además compartir con su familia, disfrutaba viajar, realizar paseos familiares, era muy dedicada a su hogar, cariñosa con sus hijos, sobrinos, nietos, siempre pensando en ayudar a todos, con un inmenso corazón y gran humanidad en su ser.

Gracias a su carisma de trato hacia las personas, promulgando el gusto por la academia, y la disciplina en los jóvenes, logró influir para que en las mentes de sus estudiantes estuviera vivo el deseo de superarse constantemente.

La fortaleza de su ser permitió sacar adelante a su familia, mantener la unidad y llenar a todos de esperanza, incluso en los tiempos más difíciles. El 30 de abril del 2015 falleció debido a una insuficiencia cardiorrespiratoria. Y aunque su cuerpo partió, su espíritu se encuentra presente en cada uno de nosotros, manteniendo la firmeza en la lucha constante que hacemos cada día, luchando por vivir, por crecer, por ser mejores personas, y por buscar siempre un mejor futuro para nosotros y para las siguientes generaciones.

Durante más de 30 años dedicó su vida al servicio de la educación, se esforzó para que los jóvenes de Ibagué y del Tolima pudieran soñar con un futuro con mayores oportunidades. Dejó un legado, y ahora sus hijos conservan esos principios; con la batuta de Carlos Andrés Díaz, el Insed busca estar a la vanguardia en los procesos educativos, innovando, evolucionando, y sin perder la esencia que Blanca Flor creó en la institución.


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